martes, 25 de septiembre de 2007

Bodegas Protos

Hace poco, un profesor me explicaba lo circunstancial que es el viario para la arquitectura. La red actual "ablanda" las aristas de los edificios y carece de importancia en el análisis de los mismos.

La semana pasada visité las obras de las nuevas bodegas de Protos que Richard Rogers está construyendo en Peñafiel. Básicamente, el edificio consta de cinco cubiertas adosadas sobre un basamento triangular. Uno de los lados del podio es curvo acompañando el trazado de la calle preexistente. Éste, salva la pendiente del terreno, provocando accesos a el cuerpo superior de forma directa o a través de un ritual ascensional.

Evidententemente, la existencia de un viario concreto favorece o entorpece la creación o lectura de un edificio, pero que el viario se disponga de una manera concreta hace alusión directa al tipo de vehículos que circulan por él o al volumen de tráfico que se prevee en ella. Lo que no podemos negar es que se trata de un hecho urbanístico. Por lo tanto, éste es un signo de la sociedad, y en consecuencia de su historia, economía, sistema político y de un pensamiento de un lugar y momento determinado.

"Vista aérea del conjunto"

"Uno de los accesos a el edificio"

"El espacio de la escritura", por Diego Fernández Magdaleno.

6 comentarios:

Álvaro Fernández Magdaleno dijo...

Es impresionante. No escatiman en edificios los bodegueros, menudo el proyecto de Norman Foster para unas bodegas de Ribera de Duero en un pueblo de burgos (creo).
Un abrazo,
Álvaro

Nuria. dijo...

es fantástico!
muy currado!
un bsoo
Nuriiiii.

jose maría aznar dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Diego Fernández Magdaleno dijo...

Rober: ¿cuándo regresas?
Besos,
Diego

Roberto Sanz dijo...

Diego, llego el sabado por la tarde. Un abrazo.
Rober

Roberto Sanz dijo...

Laura, no se que paso pero no pude publicar tu comentario.
Un beso