viernes, 8 de febrero de 2008

Grises

Escribo desde Madrid. He tardado menos de una hora viajando en AVE. Después de haber viajado frecuentemente a Madrid pasando casi tres horas en un Regional Exprés, estar escribiendo en este preciso instante desde un ciber en la estación de Chamartín me parece ficción. En mi opinión, a menudo, regimos nuestra vida mediante sucesos puntuales, pasados o futuros que son importantes para nosotros. Olvidamos, por lo tanto, que todo es un proceso, un constante cambio. El tiempo es irreversible, inevitable. Irrevocablemente cada instante se transforma en pasado; segundo a segundo, minuto a minuto, hora tras hora, día tras día, mes tras mes, año tras año. Es la escala con la que medimos el tiempo la que que nos acerca de un extremo o a otro: el proceso o los momentos concretos. En medio existe una enorme gama de "grises" que nos hacen pensar que, probablemente, ninguna de las dos sea la correcta. Parece ser, entonces, que es en el equilibrio donde se encuentra su virtud.

3 comentarios:

J. Sanz dijo...

También se podría decir que la virtud no solo está en el equilibrio, sino en el trascurso mismo. En el viaje, en el paso de un gris a otro.
Interesante reflexión.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

llego aquí desde los blogs de los hermanos Fernández Magdaleno y veo una profunda reflexión sobre el tiempo
en la teoría de la relatividad, cuanto más aceleramos la velocidad más ralentizamos nuestro tiempo
y hay otro método: fragmentemos el tiempo hasta que en la paradoja, el tiempo nunca llegue al presente
Saludos

Andrés dijo...

Enhorabuena por tu blog Roberto, es muy interesante ¡hasta pronto! Am