miércoles, 24 de octubre de 2007

Viaje a Berlín y Amsterdam

Hace tres semanas y media comencé un viaje con algunos amigos de la escuela. Visitamos Berlín y Amsterdam.
Berlín me pareció la ciudad más humana (desde el punto de vista social y urbanístico) de todas las que he visitado hasta ahora. La gente no se coloca a la derecha en las escaleras mecánicas del metro y estaciones, no es necesario, se respetan. La mayoría de los viajeros en los trenes estaban leyendo. La educación y la disciplina, en Alemania, parecen ser cualidades de la masa. Por otro lado, sentí el carácter cercano de la gente que suele habitar en pequeñas ciudades y las posibilidades y oportunidades de una gran capital. Urbanísticamente, me cautivó encontrar un gran número de zonas verdes. El transporte es tremendamente eficiente; a los medios convencionales se suman la bicicleta y el tranvía (medios ecológicos y silenciosos), ésto evita cantidad de atascos.

El centro de Amsterdam está construído sobre terreno pantanoso (muchas de las fachadas están inclinadas), por lo tanto, desde hace mucho tiempo se usan pilotis para cimentar. Debido a los innumerables canales, la policía se desplaza a caballo. Quizás este motivo haga de la bicicleta el medio de transporte más empleado en esta ciudad.

Veo los viajes como un regalo de el tiempo en que vivimos. Permanezco tan anclado en un entorno tan reducido (físico y psicológico) que hace que viajar me parezca algo realmente fascinante. Presenciar un lugar con tantísima historia, observar a masas de gente circular delante de mí, sentirme afortunado de coincidir con ellos allí. Crear en mi mente un nuevo recuerdo de un lugar, que no existía, pero debido al inevitablemente limitado tiempo que estuve conociendo el lugar, se vuelve cerrado y pequeño.

  1. Museo judío, Berlín. Arquitecto: Daniel Libeskind.
  2. Presentación del disco: "Soledad sonora" de Diego Fernández Magdaleno.

"Monumento al holocausto", de Peter Eisenman, Berlín.



"Interior de la cúpula de el Reichstag", de Norman Foster, Berlín.

2 comentarios:

Nuria. dijo...

Me ha encantado lo que has escrito. La verdad, es que viajar a mi también me resulta apasionante y un regalo del tiempo...
A ver si volvemos a hacer todos juntos un viaje tan apasionante (o más) como el de Bruselas.

un bso enormeee! muak!

Roberto Sanz dijo...

Nuria: me acordé mucho de vosotros cuando estuve en la Gare du Midi de Bruselas. Fue genial.
Un besazo